Fluir 2026 y los años anteriores me están enseñando a tomar las cosas con calma, paso a paso. A confiar en que lo que es para mí no necesita ser forzado, porque puedo verlo — incluso antes de que llegue— con lágrimas de felicidad. Lágrimas suaves, de esas que no duelen, sino que anuncian. Porque sé que están llegando a mí en su momento. Y mientras tanto, agradezco. Agradezco el recorrido del río, cada curva, cada pausa, cada silencio. No nado rápido, no lucho contra la corriente. Floto. Y sigo flotando en él, con calma, con fe, con presencia, hasta llegar donde se acaba la orilla.
Search This Blog
Raíces








