Fluir
2026
y los años anteriores
me están enseñando
a tomar las cosas con calma,
paso a paso.
A confiar en que
lo que es para mí
no necesita ser forzado,
porque puedo verlo —
incluso antes de que llegue—
con lágrimas de felicidad.
Lágrimas suaves,
de esas que no duelen,
sino que anuncian.
Porque sé
que están llegando a mí
en su momento.
Y mientras tanto,
agradezco.
Agradezco el recorrido del río,
cada curva,
cada pausa,
cada silencio.
No nado rápido,
no lucho contra la corriente.
Floto.
Y sigo flotando en él,
con calma,
con fe,
con presencia,
hasta llegar
donde se acaba la orilla.



Comments
Post a Comment