Aprendi por mi cuenta
Es marzo del año 2026. El día de hoy es caluroso, lo cual es normal cuando se vive en una zona tropical. Vivir en el trópico tiene sus ventajas y también sus desventajas.
Sé que llevo meses sin escribir en mi pequeño espacio de reflexión. Diría que mi blog es mi segundo diario, solo que es público y cualquiera puede leerlo. Pero, como tampoco me importa demasiado quién lo lea, simplemente publico mis pensamientos y emociones.
La vida me está enseñando lecciones que antes ni siquiera sabía cómo interpretar o traducir.
No quiero sonar como esas personas que dicen “nuevo año, nuevo yo”. Lo que sí puedo afirmar es que crecer por dentro no ocurre de un día para otro. Es algo continuo. He aprendido por mi cuenta a gestionar el cambio en mis creencias.
Pienso que no hay un momento exacto en el que una misma se destapa la venda de los ojos. Es más bien un proceso que ocurre mientras la vida sigue avanzando, porque esta vida no espera a nadie; simplemente sigue su curso.
Sigo siendo persistente conmigo misma. También paciente.
Hay días grises en los que me levanto sin fuerzas, y otros días en los que simplemente soy yo mirando la vida con ojos que lo ven todo como un arcoíris.
He perdido y he ganado pequeñas victorias, pero todas vienen acompañadas de lecciones. Sé que no todos los días me despertaré con fuerzas o motivación. Algunos días me siento agitada, intranquila. En esos momentos intento respirar y recordar que soy humana.
Sin olvidar que soy madre y esposa. Mi hija tiene solo cinco años. Piensa y actúa como los niños de su edad, y aun así hay momentos en los que simplemente intento entenderla.
Sigo esperando a mi amado. Espero el día en que podamos reunirnos otra vez y tenerlo entre mis brazos.
También soy más consciente de lo que me hace daño: lo que me enferma, lo que me sienta mal, las malas vibras o ciertas situaciones. Ya no me quedo donde no soy bienvenida, donde las energías no son agradables.
Intento mostrar interés por las personas que realmente me quieren. Priorizo mi paz, mi espacio, mi santuario.
Socializar, sin embargo, se ha vuelto un poco cansado, a pesar de que intento ser más sociable. Y eso que siempre me ha gustado ser simplemente yo: introvertida.
Hace poco leí un post que decía: “Este es tu año, querida persona introvertida, para no quedarte callada y lanzarte a nuevas aventuras u oportunidades”.
Para ser honesta… suena un poco incómodo para mi gusto. Pero estoy intentando hacerlo lo mejor que puedo.
No sé exactamente qué pasará en los próximos diez años.
Pero sí sé que estoy construyendo una vida con más propósito.



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